7:30 de la tarde

Miles y miles de autos por Santiasko city. Un taco de más de media hora. La micro iba vacia, asi que logré sentarme. Pensaba en mil cosas a la vez. Extrañe…extrañé mucho…extrañé ese calor nortino, ese abrazo desinteresado, esas tardes de playa, esa brisa marina chocando contra mi ser. Extrañé llegar a la casa y que me abrazaras y me exigeras jugar contigo, aunque fuese un ratito. Extrañé contarte cuentos por la noche, de esos que nadie conoce, sólo tu y yo. Extrañé salir a caminar contigo por la cuadra, oque me preguntaras por “el guanaco” o “el zorrillo” o las cosas que hago en las marchas.
La micro frenó bruscamente. Me tenía que bajar para tomar la segunda micro, que me llevaría rumbo a casa.
