Ayer una llamada telefónica cambió todo abruptamente.

Un sinfín de tareas por hacer, pero siempre hay tiempo para compartir con los amigos.

De una choripanada, a tomar fotos en sello Alerce. Era Manuel Garcia, un coterráneo. Luego, papasfritas y de ahí al Victor Jara. Era el turno de Redolés.

El frio era más fuerte. Asi que nos apuramos en tomar la micro. Llegamos. Y el celular comenzó a sonar.