Negro, rojo, morado, negro.

Observo y me observo. El sistema se está riendo de ti, de tu compañero, de tu familia. Se ríe a carcajadas, pues te entregas en sus brazos sin pensarlo dos veces…y crees que eres plenamente feliz…. ¡pero que equivocado(a) estás!

El frío esta vez pudo más. A ratos la lluvia se asomó por la capital, pero no irrumpió con fuerza. Caminaba decidida, mientras escuchaba un poco de hiphop contestatario. Me diste un cálido abrazo cuando me viste…y así fue, sucesivamente.

Este sistema impone las reglas del juego. La frivolidad, el cinismo, la hipocresía y , sobre todo, el individualismo son sus mejores cartas. Y lo vemos a diario. En el trabajo, en la U, en el colegio, en las calles.

Pero alí están ellos…los contestatarios, los “terroristas”, los de negro, los anti todo…alli están, dando el ejemplo con el apoyo mutuo, con la solidaridad, un concepto que apuesto no conoces.

Alli están ellos, construyendo desde abajo, con los explotados, con los oprimidos, con los nadie.

Alli están los “ovejas negras”, los raros, los introvertidos.

Alli están, prácticando la educación popular, la organización, y combatiendo contra este sistema injusto, superfluo y muy, muy individual